La encontré en la búsqueda incesante de aprender. Esta bella historia es una revelación. Nos hace conscientes de las muchas veces que no hemos estado para nuestras madres cuando más nos han necesitado.
Es una carta que ofrece una perspectiva desgarradora para cuando llegue "el día..." Detalla los muchos momentos de paciencia que cada madre tuvo que vivir cuando sus hijos eran jóvenes. En especial ella.
Las historias repetidas, los detalles olvidados, los pequeños inconvenientes. Todo, para ayudar a su hija afrontar, a través de estas experiencias, las dificultades que llegan con la vejez.
Su hermosa historia compártela con alguien a quien ames. Todos necesitamos un poco de perspectiva como esta, de vez en cuando. Dame tu mano, amor, y te la platico.
"Mi querida niña, El día que veas que me estoy haciendo vieja, te pido que por favor seas paciente, pero sobre todo trata de entender todo lo que me pasa.
Si cuando hablamos repito mil veces lo mismo, no me interrumpas con un "Lo dijiste hace un minuto’. Sólo escúchame por favor. Trato de recordar el tiempos en el que eras pequeña y te leía noche tras noche aquella historia que te gustaba para que conciliaras el sueño.
Cuando no quiero tomar un baño, no te enfades y no me avergüences. No olvides cuando tenía que correr detrás de ti, mientras ponías excusas para no bañarte cuando eras una niña. Cuando veas lo ignorante que soy cuando se trata de la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y no me mires así.
Recuerda con qué cariño y paciencia te enseñé a hacer muchas cosas: vestirte, peinar tu cabello y hacer frente a los problemas de la vida todos los días.
El día que veas que me hago vieja, te pido que por favor sea paciente, pero sobre todo, tratar de entender lo que paso.
Si de vez en cuando pierdo la pista de lo que hablamos, dame el tiempo necesario para recordar, y si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante.
Sólo tienes que saber que para mí, lo más importante es estar contigo.
Y cuando mis viejas y cansadas piernas no me dejen moverme tan rápido como antes, dame las manos de la misma manera en que yo te ofrecí las mías la primera vez que empezaste a caminar.
Cuando esos días lleguen, no te sientas triste. Sólo quédate a mi lado y entiéndeme mientras llego al final de mi vida. Con ternura.
Te aprecio y te doy las gracias por el regalo del tiempo y de la alegría que hemos compartido juntas. Con mi amor una gran sonrisa y el enorme cariño que siempre he tenido para ti.
Sólo quiero decir .Te amo querida hija. Eso no se me olvidará jamás.
A veces amanece uno nostálgico.
craveloygalindo@gmail.com
Opinión
Periodismo
Mejor te lo platico.
28 de septiembre de 2016
EN LAS NUBES
Las noticias son validadas por periodistas, esto nos ayuda a proteger la calidad y veracidad de contenidos.
La calificación es anónima y tiene propósitos estadísticos e informativos.
Sé el primero en reaccionar
Hemos quitado casi todos los anuncios para que sea mejor tu lectura.
¡Gracias por su apoyo al periodismo!
Patrocinadores
Apoya contenido verificado
Las reacciones, lecturas, seguidores y donaciones apoyan al periodismo. Si este contenido te resulta útil, puedes compartirlo o apoyar al medio para seguir generando información de tu interés.